Un tal Urdangarín

Todo indica que al ciudadano Urdangarín lo han pillao con el carrito del helao

Iñaki Urdangarin no es culpable de haber nacido en el seno de una familia de la clase alta vasca conectada con todo el tejido empresarial de la más industrial de las regiones españolas. Tampoco es culpable de haber sido una destacada figura del deporte de élite y de haber sido un descollante jugador de la selección española de balonmano justo cuando el deporte español esperimentaba un extraordinario y casi inexplicable despegue internacional en todos los ambitos. Por último, aunque no menos importante, no es en absoluto culpable de haberse casado con una de las hijas del rey de España y haberse emparentado así con una familia que por su propia naturaleza, conoce a todo grupo de presión político y económico, a todo el que es alguien, en suma, al estar en la cima de esa pirámide de influencias que denominamos Estado.

Este hombre, que hace 15 años representaba el yerno que toda madre quería para su hija, prosiguió su ejemplar carrera inmaculada patrocinando varias sociedades sin aparente ánimo de lucro… y aquí la historia de este mirlo blanco de alas impolutas parece torcerse de manera catastrófica. Urdangarin dedicó un tiempo a su formación poco después de su boda con la infanta Cristina: estudió en ESADE, una de las escuelas de negocio mas elitistas de España, especializándose en Administración de empresas. Fue alumno aventajado: poco tiempo después de acabar sus estudios su nombre se vinculó a una serie de empresas en colaboración con dos de sus antiguos profesores: Diego Torres y Mario Sorribas. Sus primeros años postmaster los dedicó al sector privado en empresas como Motorpress y Octagon, dos sociedades limitadas, dedicadas a esa actividad tan amplia y difusa conocida como asesoría de empresas. Paralelamente, Urdangarin ingresó en el Comité Olímpico Español en abril de 2001 de la mano de Alfredo Goyeneche, un hombre  muy bien relacionado con el rey Juan Carlos. 

Entre sus muchas otras actividades, Iñaki Urdangarín, que en el interin se había transformado en el duque de Palma, era, junto con su socio Diego Torres, directivo de la sociedad Nóos dedicada a la organización de eventos relacionados con el deporte. Entre sus logros estan los contratos investigados ahora por la Policía Judicial dentro de la llamada ”operación Babel”, y que investigan las supuestas irregularidades con desvio de fondos incluido, de los acuerdos firmados por las empresas del yerno del Rey con el Gobierno balear, adjudicados a dedo por el popular Jaume Matas y también a los multimillonarios contratos que Torres y Urdangarin cerraron por entonces con las administraciones valencianas para celebrar unas jornadas idénticas a las de Mallorca, con el fin de poner en marcha unos juegos europeos que jamás llegaron a celebrarse. 

La “Operación Babel” plasma la complejidad  de los negocios de patrocinio del yerno del Rey, y que abarcan el instituto, asociación y consultoría Nóos, la inmobiliaria Aizoon S.L., y las sociedades vinculadas Virtual Strategies S.L., Shiriaimasu, Intuit Strategy Innovat y De Goes Center For Stakeholder Management. Las investigaciones de las posibles irregularidades tienen lugar en Palma de Mallorca, Barcelona y Valencia. .

Cinco años atrás, el caso Palma Arena ya debería haber puesto en guardia a la fiscalía sobre los un tanto turbios asuntos de una figura que, por su situación familiar, debería ser cualquier cosa menos poco clara en sus manejos financieros. Se denunciaron los primeros acuerdos de Nóos con el Gobierno Balear, que costó 1,2 millones. Y nadie nombró a Iñaki Urdangarin, esposo de la infanta Cristina. Pese a que en la memoria de la sociedad  las citas a “Iñaki” y “al señor Urdangarin” eran frecuentes. Para evitar cualquier duda, en una nota explicativa se ponía en conocimiento del juez que el antes citado “Iñaki” era el Ilustrisimo Señor Iñaki Urdangarín Liebaert, Duque de Palma. Pese a ello, nada publicó la prensa entonces de esta presa de caza mayor. En cuanto a la oposición socialista del gobierno de Matas, se  limitó a decir que trataba de un “pésimo ejemplo de administración de los dineros públicos”, poniendo especial enfasis en los grandes sueldos asignados a los muñidores de aquellos acuerdos: 40.000 euros  para el director de publicaciones, 50.000 para el director de la red regional por dos días de trabajo.

Nóos celebró durante dos años el Forum Illes Balears  e ingresó, por ese concepto 2,3 millones de euros. El Foro se definía como un proyecto alejado de fronteras para dar a conocer un marco incomparable. En una memoria especificaba la necesidad de esa celebración con el objetivo de posicionar a las islas Baleares como referente turístico y como recordatorio de sus posibilidades a nivel mundial. “La misión del Foro es contribuir a que los destinos turísticos organicen y desarrollen su patrimonio deportivo para fomentar su diferenciación y reforzar su posicionamiento en el ámbito internacional, logrando potenciar, en último término, su avance económico social”.  Demasiado dinero, quizas, para una palabrería tan vacua.

Urdangarin abandonó Nóos en 2006 en cuanto comenzaron a aparecer en prensa noticias sobre sus actividades e intentó mantener un perfil bajo para evitar una inoportuna atencion sobre su persona, abandonó su casa de Pedralbes, sus trabajos en la Ciudad Condal e incluso él y su mujer la infanta Cristina, buscaron un exilio dorado en EEUU en 2009 de la mano de Telefónica;  pero su socio Diego Torres, no lo hizo. Es más, alardeó de negocios hechos a cuenta de patrocinios sin aparente ánimo de lucro y de la organización de eventos relacionados con el deporte. La Justicia tiene desde hace tiempo, en su poder la tesis doctoral del propio Torres, en la que el principal imputado del caso Palma Arena desgrana con minucioso espiritu de profesor emérito cómo sacar provecho económico de los mecenazgos. Un valioso manual de utilización de la trama empresarial en beneficio propio. El estudio, incluye varios artículos firmados al alimón con el duque de Palma, y en él se presentan las adjudicaciones obtenidas del Gobierno balear y de las instituciones valencianas como un ejemplo de gestión. La tesis fue presentada por Diego Torres en la escuela de negocios Esade en enero de 2008, en Barcelona. En ella, el profesor Torres, apartado de sus cargos de Esade hace unos días, cita al Duque de Palma de forma continua e incluye además, hasta siete artículos escritos por Urdangarin. Precisamente, en cuatro de ellos se defiende, como ejemplo de gestión y de éxito del patrocinio, aquellas jugosas adjudicaciones por parte del Gobern Balear y de la Generalitat Valenciana que, finalmente, y pese al dinero público invertido, no condujeron a que en ninguna de las dos comunidades se celebraran nuevos eventos deportivos: “Las administraciones públicas también pueden utilizar las conclusiones que se derivan del estudio para formular políticas para promover el patrocinio y mejorar la eficacia de este”.

Evidentemente, La eficacia de éste sería, a la vista de sus resultados dificilmente mejorable. Jamás el patrocinio de la nada produjo tantos beneficios a la empresa que precisamente la gestionó; una empresa que al calor de un llamado “patrocinio deportivo” pagado con fondos publicos, no generó ninguna ventaja en las comunidades hipotéticamente beneficiadas por ellos, pero que sin embargo si generó unos enormes beneficios en los gestores de aquellas supuestas ”actividades sin ánimo de lucro”. Una empresa que firmó numerosos convenios  de asesoramiento hinchados hasta el absurdo con entidades públicas y privadas, al margen de los gobiernos de Valencia y Baleares, como la metalúrgica Aceralia, Telefónica, los ayuntamientos de Alcalá de Henares (Madrid) y Mataró (Barcelona) o los clubes de fútbol de Valencia y Villarreal. Una empresa fantasma dedicada a la “asesoria empresarial” actividad que como en otras épocas los tablaos flamencos o los chiringuitos finacieros, menudearon en España como una plaga. Una empresa dirigida y gestionada por un tal Urdangarín.

                       Doctor Máximus Graduado Post-Master por la Escuela de Negocios Mileuristas FANCINE  

 

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*1/1/2012  Las traiciones alimentaron la imputación de Urdangarin

                                                                            (Melchor Saiz-Pardo)

El “caso Babel” ya no conoce de amigos. La pieza 25 del sumario “Palma Arena” se ha convertido en un sálvese quién pueda, en el que Iñaki UrdangarÍn está saliendo muy mal parado y todavía puede acabar peor. Las traiciones de los otrora amigos, socios y colaboradores del duque han contribuido en buena medida para su imputación, según fuentes judiciales. En el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca, además de una prueba documental “contundente” contra el yerno del Rey, figuran ya hasta cuatro confesiones de personas que colaboraron con Urdangarín y que no han dudado en implicarle para tratar de exculparse.
Anticorrupción esperó hasta el jueves a pedir la imputación del Duque, una vez estudiada toda la documentación incautada en los registros de principios de noviembre. Pero la Fiscalía en realidad había tomado la decisión de acusar formalmente al esposo de la infanta Cristina, con independencia del contenido de los papeles, a mediados de julio, solo días después de que el socio del duque en el instituto Nóos, Diego Torres, sacara a colación ante el juez el nombre de Urdangarin para usarlo como parapeto. Torres no dudó en reconocer que sus empresas habían facturado 80.000 euros al instituto por cada uno de los dos Forum Illes Baleares, pero se escudó en que también “el señor Urdangarín” también había cobrado por los “servicios prestados a través de la empresa de la que es administrador y que se llama Aizoon”.
Torres, sin ser consciente de que lejos de exculparse estaba cavando la tumba del duque, no cuantificó el dinero que Urdangarín había desviado de la ONG sin ánimo de lucro a la firma que comparte con la infanta, pero insistió en que el duque cobraba por los “estudios” y la “dirección de proyectos”.
El exsocio, que llegó a confesar que el duque tenía “funciones de gestión” y no solo decorativas, también reveló que fue a raíz de la llegada de Urdangarín a la fundación en 2003 cuando Nóos pasó de ser una institución dedicada solo a la “investigación” a convertirse en una sociedad dedicada a los “deportes y los grandes eventos” y que aprovechó la amistad del Duque de Palma con José Luis “Pepote” Ballester, regatista olímpico y entonces director general de Deportes en Baleares, para cerrar las millonarias adjudicaciones con el Gobierno de Matas.
El pago del segundo Fórum
La declaración de Ballester hace dos semanas complicó aún más el futuro de Urdangarín. Además, de asegurar que fue el propio Jaume Matas quien ordenó amañar las adjudicaciones a Nóos para que no salieran a concurso público, confesó que en 2007, medio año después de que el duque abandonara teóricamente la institución, le llamó para exigirle que el Gobierno autonómico abonara 585.000 euros al instituto como parte del pago del segundo fórum. Ballester puso también sobre la mesa el nombre del duque para intentar demostrar que las cumbres deportivas eran cosas de las altas esferas -de Matas y del propio yerno del Rey- y no de él.
Las intervenciones ante el juez de Matas, con quien Urdangarín mantuvo durante tres años una relación muy estrecha, han terminado de complicar la defensa del marido de la infanta Cristina. El exjefe del Gobierno balear ha llegado a admitir en sede judicial y fuera de ella que las actas de las reuniones en las que se aprobaron los pagos por valor de 2,3 millones al instituto Nóos para la celebración de las ediciones del Illes Balears Fórum “no respondían a la realidad” porque esos encuentros jamás se llegaron a hacer. Según Matas, el duque y Torres no tuvieron problema en admitir las adjudicaciones fingiendo haber asistido a reuniones que no se celebraron.
Pero quizás la confesión judicial que más difícil se lo ha puesto a Urdangarin fue la de Marcos Antonio Tejeiro Losada, el contable del instituto Nóos, quien ante la Policía se derrumbó y confesó haber urdido una complicada trama financiera, incluido un sistema de cruce de facturas falsas, con la connivencia del duque de Palma y su propio cuñado, Diego Torres. Tejeiro lo tenía difícil y no aguantó la presión. Los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera habían encontrado un documento escrito de su puño y letra en el que se resumía en un croquis el sistema para reducir al mínimo el pago de impuestos y saquear la ONG Nóos a favor de las empresas de los dos socios. El contable para descargarse admitió la autoría del plan, aunque señaló a Torres y Urdangarin como responsables de haber puesto en marcha ese sistema de triangulación de facturas

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